Sinaloa

Sinaloa

Destino con identidad, grandes atractivos turísticos y experiencias únicas, extraordinario y emblemático lugar del noroeste de México.

DESCRIPCIÓN

Suspendido en equilibrio entre el mar y la Sierra Madre Occidental, Sinaloa es uno de los estados más fértiles de México. Todas sus regiones tienen acceso a la costa por el poniente, y a las montañas por el oriente. Allí, en lo alto de la sierra, nacen los caudalosos ríos que, como venas orgullosas, atraviesan todo el estado, llenando presas, irrigando a su paso campos de tomates y pepinos, berenjenas, mangos, ciruelas, calabazas, chiles, maíz –y prácticamente todos los cultivos imaginables–, regalando exuberancia a pueblos y ciudades, hasta terminar su camino en el prolongado litoral sinaloense. Es aquí donde el Pacífico se convierte en Mar de Cortés, por lo que la riqueza de la pesca y los recursos naturales costeros también es asombrosa: el estado tiene una de las flotas pesqueras más importantes del país, una variedad increíble de playas e islas, así como una enorme diversidad de especies animales terrestres y marinas. Hoy, al tiempo que conserva afanosamente sus tradiciones, Sinaloa muestra su cara moderna. Grandes hoteles, centros de convenciones, marinas y aeropuertos lo convierten en una opción atractiva y de fácil acceso en el norte del país. Desde sus tres ciudades principales, resulta sencillo desplazarse por carreteras en buen estado para explorar pueblos señoriales, antiguas misiones, haciendas y parques naturales. El estado de Sinaloa cuenta con la ubicación estratégica al noroeste de México, al norte colinda con los estados de Sonora y Chihuahua; al sur, con Nayarit, al este con Durango y al oeste con el Golfo de California y el Océano Pacífico. Este lugar de aguas cristalinas y de extraordinaria diversidad biológica es el que inspiró al oceanógrafo Jacques-Yves Cousteau a llamarlo “Acuario del Mundo”. La orografía, procedente de la Sierra Madre Occidental, da lugar a importantes unidades montañosas que ven cruzar 11 ríos y 12 presas. Cuenta con 656 kilómetros del litoral pertenecientes en mayoría al Golfo de California. Las variantes del relieve provocan presencia diversa de climas, predominando el cálido en la faja costera. Por cielo, mar y tierra, el estado y 18 municipios están conectados a través de 3 aeropuertos internacionales ubicados en Mazatlán, Culiacán y los Mochis; dos puertos de gran envergadura como Topolobambo y Mazatlán y la extraordinaria red carretera, que conecta a Mazatlán a sólo 4.5 horas de Guadalajara y próximamente, a través de la Supervía, a 2.5 horas de Durango.

GASTRONOMÍA Sinaloa, se conoce con el paladar.

Tanta riqueza natural se ha combinado con la inventiva de los sinaloenses para dar lugar a una gastronomía original, inigualable;una de las mejores del mundo. El viaje a este rincón del país vale la pena, literalmente, desde el primer bocado. Desde los platillos tradicionales de origen prehispánico y colonial –como los tamales de camarón, los quelites, o el asado a la plaza– hasta la infinita lista de mariscos y productos del mar, la variedad es impresionante. Y la sazón no lo es menos.Así, recorrer el estado se convierte en un deleite permanente para los sentidos: al norte, las tortillas de harina y de maíz recién hechas, los frijoles puercos y la machaca que nos recuerda aventuras a caballo por el semidesierto; en la zona centro, el chilorio de Mocorito y los dulces de leche –que se ofrecen con una sonrisa y se derriten en la boca de quien los recibe–, las jaibas recién pescadas de La Reforma y las carnes en su punto en Culiacán; al sur, los pajaritos y los ceviches de Mazatlán, todo va imprimiendo en la memoria una especie de mapa imborrable, trazado con pinceladas de olores y sabores.

LOS IMPERDIBLES Sinaloa tiene una historia colonial interesante, íntimamente ligada a la labor evangelizadora de los jesuitas. Cuando ellos llegaron a este territorio pródigo en el siglo XVI, se encontraba habitado por grupos sedentarios y seminómadas como los guasaves, los cahitas, los totorames, los tehuecos y los xiximes, entre otros. Algunos tenían villas con organizaciones sociales precisas, otros cambiaban de ubicación con las estaciones. Casi todos conocían la agricultura y la alfarería, aunque algunos, como los guasaves, vivían de la pesca y la recolección. Los objetos que dan testimonio de su existencia pueden apreciarse en pequeños museos comunitarios a lo largo del Estado. Las colecciones más importantes de objetos prehispánicos conservados –vasijas, urnas funerarias, sellos y joyería– pueden apreciarse en museos como el Arqueológico de Mazatlán o el Regional de Sinaloa, en Culiacán. Algunas otras manifestaciones culturales que se originaron en tiempos prehispánicos y prevalecieron durante la Colonia –etapa en que adquirieron el carácter que tienen hoy– son las danzas y cantos de los indígenas mayos, una etnia autodenominada yoreme, y que se deriva de la familia de los cahitas en el norte del Estado. Las comunidades mayos conservan danzas poderosas que aún presentan durante las fiestas, dando lugar a un espectáculo alegre y conmovedor, que al menos una vez en la vida es indispensable presenciar. Hoy, los petrograbados que dejaron por todo el territorio son un tesoro cultural insustituible. La zona arqueológica de Las Labradas, entre Mazatlán y Culiacán, conserva una de las más importantes muestras de arte rupestre en el norte de México. No obstante, no es el único sitio que puede visitarse: en las tres regiones es posible apreciar este tipo de manifestaciones, así como pirámides de conchas en toda la zona costera del sur del estado.

ACTIVIDADES

La cultura de Sinaloa estaría incompleta sin manifestaciones populares como la tambora sinaloense o el colorido Carnaval. Desde su surgimiento a principios del siglo xx, la tambora ha visto nacer a cientos de agrupaciones en cada pueblo y cada ciudad del Estado, de manera que resulta imposible visitar Sinaloa y no contagiarse de la energía que transmiten las notas contundentes de las tubas y trombones que resuenan en cada rincón. Desde las pulmonías que van bailando por el malecón de Mazatlán al ritmo de los corridos, hasta las grandes orquestas sinfónicas del estado, la música forma parte esencial de la vida en Sinaloa; y en este sentido, hay talento de sobra. Lola Beltrán y Pedro Infante, la Banda El Recodo o La Arrolladora Banda El Limón son nombres de ayer y hoy que resuenan para recordar la grandeza musical de un pueblo alegre, inquieto y deseoso de representar por medio de singulares melodías, sus penas y glorias, su pasado y su presente.

Ubicación

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